Nuestra ruta por el oeste de Estados Unidos nos llevó a un lugar muy especial: el volcán Saint Helens. El Pablo de hace ya muchos años alucinó con una historia que leyó en una revista de National Geographic. Un volcán había entrado en erupción y las consecuencias fueron de una magnitud nunca prevista.
🔎 Antes de empezar….
Después de conocer la historia de reciente del volcán, estos son algunos de los datos que más nos impactaron de la explosión del volcán St Helens en 1980:
- La montaña perdió 400 metros de altitud.
- La nube de ceniza de la explosión alcanzó los 24 kilómetros de altura, oscureciendo el cielo como si fuera de noche en cientos de kilómetros.
- La masa deslizante corrió por un valle fluvial a velocidades de hasta 250 kilómetros por hora.
- Fallecieron 57 personas.
- La onda expansiva alcanzó velocidades de hasta 480 km/h.
- Murieron alces y ciervos, también más de diez millones de salmones en los ríos que rodean la montaña.
🌋 Cómo visitar el Volcán Saint Helens
Al volcán se tiene acceso desde 3 puntos por carretera, como se puede ver en el mapa.

⚠️ Zona Noreste, nuestro pendiente para el futuro
Está el famoso Windy Ridge, el punto desde el que mejor se ve la zona de la ladera que se vino abajo con la erupción. Por desgracia, debido a las obras de las carreteras y a nuestra ruta, no lo visitamos. Lo dejamos para la próxima.
🌲 Zona Noroeste, el abandono tras el espectáculo
La Spirit Lake Highway te va acercando al monte. Hay varios centros de visitantes, algunos de pago. Los gratuitos son: el Coldwater Ridge Visitor Center y Forest Learning Center. El Johnston Ridge Observatory tiene prevista su reapertura en 2026 tras las obras necesarias por un deslizamiento de tierras. Para asimilar un poco más todo aquello que ocurrió, existen algunas rutas. En nuestro caso, hicimos algunas cortas porque nos pilló unos días con la salud regular.

- Hummoks Trail (4 km). Un paseo entre bosque y vistas al Monte Santa Elena. Muy fácil, sin apenas gente pero con muchísimas telarañas. Vimos árboles derribados por castores, pero no conseguimos ver a los ejecutores.
- Coldwater Lake (1km). Una pasarela de madera te adentra en las aguas de este inmenso lago. Libélulas azules te acompañan por el camino.
🔦 Zona Sur, donde se esconde una gran sorpresa del viaje
Esta parte es zona muy frecuentada por excursionistas y existen varios bosques de acampada libre.
- Lava Canyonland Trail (1,5 km): aunque existe un loop un poco más largo, el puente en suspensión que cruza el río está cerrado por no encontrarse bien mantenido. Las cataratas cayendo por el surco de que dejó la lava hace cientos de años merecen este paseo.
- Ape Cave: el gran tesoro escondido. No teníamos ni idea de lo que nos deparaba el día con esta ruta, que descubrimos de casualidad. Se trata del cañón de lava subterráneo más grande de Norteamérica. Han instalado. en la entrada y la salida, unos cepillos y alfombras para limpiar los zapatos y evitar contaminar el espacio para los murciélagos, pero no lo vimos muy efectivo. Está dividido en 2 zonas:
- Lower Cave (2,4 km): es muy sencilla, pero espectacular. Debes ir con luz potente (al menos un frontal) porque la oscuridad es absoluta. Es la más transitada, pero alucinamos con el brillo y la magnitud del cañón y sus formas.

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- Upper Cave (4,8 km): difícil pero imprescindible. Se convirtió en superar pantallas de videojuegos. Cada pocos metros había derrumbes de rocas enormes que cruzar sin un sitio claro por el que atravesarlos. Fue muy divertido, y muy cansado. Una experiencia diferente en la que te enfrentas a la oscuridad, a lo desconocido que va apareciendo a cada metro y a lo increíble que es el mundo también bajo tierra. Sin duda, pasa al top 10 de nuestros momentos por EEUU.

Abandonamos el Mount Saint Helens con una sensación algo extraña. Se nota que antes de la explosión era una zona muy frecuentada, con buenos alojamientos y múltiples opciones de ocio. Justo tras la explosión se mantuvieron los visitantes que, curiosos, querían ver cómo había cambiado el volcán. Ahora, se observan detalles cierta sensación de decadencia. La industria maderera es la actividad más presente.

Según hemos podido informarnos, están intentando que se declare Parque Nacional, pero aún no lo han conseguido. La falta de fondos se ha convertido en un problema.
Al bajar la atracción más inmediata después de la erupción y desaparecer con ella toda la infraestructura construida, no está siendo fácil volver a darle la conservación que se merece. Para nosotros, ha sido un lugar especial por lo inesperado, con esa ruta por la Upper Ape Cave como experiencia inolvidable.




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