La costa norte de Oregón nos había conquistado. Además de volver a la infancia al visitar los escenarios de Los Goonies, su ambiente de calma y su naturaleza a lo grande pusieron el listón muy alto para el resto del road trip. Pero la costa sur de Oregón también nos espera con algunos de los momentos más inolvidables del viaje.

🧀 La fábrica de Tillamook, a degustar queso
Somos los mayores fans del helado de chocolate y crema de cacahuete de esta marca (a pesar de que es veneno puro). Y cuando supimos que teníamos una fábrica de esta marca cerca de nuestra ruta, allá que fuimos. La Tillamook Creamery es parte de la fábrica de quesos abierta al público, donde se puede ver un poco todo el proceso, además de probar 3 tipos de quesos en una degustación gratuita. Por supuesto, tienen una gran tienda con merchandising de todo tipo de la marca.
🐳 Cabo Kiwanda y Pacific City, un nuevo hogar en el mundo
Otro lugar a añadir a las sorpresas del viaje. Íbamos de paso y nos quedamos 3 días. Puede que sea nuestro rincón favorito de la costa sur de Oregón. Dunas, avistamiento de ballenas, un pueblo muy tranquilo, y… ducha caliente. Aquí un resumen de lo mejor que hemos vivido aquí:

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- Coincidimos con una festival de surf que nos tuvo bien entretenidos, y dormimos al lado de la playa (no sabemos si por eso no hubo problemas, aunque en iOverlander no aparece).
- Pelican Brewery. Nuestro bar de referencia en la costa de Oregón. Obviamente, repetimos clam chowder, los calamari (increíble), y probamos los cheese curds (ricos, pero no memorables).

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- ¡BALLENAS! Desde el cabo, hay un mirador y hemos podido ver ballenas varias veces al día. Se supone que no es época buena (septiembre) pero se ven relativamente cerca y nos ha hehco un montón de ilusión.

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- Subir la duna del cabo te deja sin aliento, pero las vistas desde arriba merecen el esfuerzo.

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- A 2 km de Pacific City, se encuentra la McPhilips Beach, donde se puede entrar con el coche. Recomendado 4×4 por el tema de la arena. La Nopalita, que todo lo puede, ha recorrido la costa unos metros y hemos hecho fuego una tarde-noche. No se puede dormir.
- En el lateral de la Pelican Brewery hay duchas calientes, la más caliente es la más cerca del océano. No hay privacidad, pero son un lujo al volver de correr de la playa.
- Hay baños abiertos todo el día en la zona de aparcamiento de pago.
Siguiendo hacia el sur, se encuentra Depoe Bay. Paramos con muchas expectativas porque habíamos leído que era uno de los mejores puntos de avistamiento de ballenas, pero el mar está muy revoltoso, y no hubo suerte.
⛲ Cape Perpetua, otra joya de la costa sur de Oregón
Seguimos encantados de esta combinación de océano salvaje y bosques sin fin que nos regala Oregón durante cientos de kilómetros. Realmente notas el subidón que da al ser humano la naturaleza. Nos adentramos en la zona del Cabo Perpetua. No hay cobertura en ningún punto de esta área (hay wifi en el Visitor Center).
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- Thor’s well. Impresionante juego del océano con las formaciones rocosas y este pozo. Para verlo en su mejor momento, lo ideal es llegar 1 hora antes de la marea alta. Así descubrirás las distintas formas de «escupir» con el ir y venir de las olas. Dormimos en el parking, pero pasaron coches durante la noche, no recomendable.
- El Visitor Center tiene unas vistas inmejorables, con el océano rodeado de bosque. El wifi no funciona muy bien, pero aprovechamos para trabajar echando un ojo de vez en cuando por el ventanal.
- Cape Perpetua Overlook. El mirador más alto al que se puede llegar en coche. Hay un sendero muy corto que lleva hasta una cabaña (donde nos imaginamos cómo la convertiríamos en nuestra casa).
Seguimos hasta Florence. Para nosotros fue una parada técnica en el supermercado y también dimos una vuelta por la zona del puerto. Es un lugar agradable para un paseo en una tarde de sol.
En cuanto a las Oregon Dunes, penas pudimos disfrutar de esta parte porque nos tocaba ir hacia el interior. Tan solo dormimos allí una noche, y conocimos a Nomadizens (Ike y Bethanie), dos estadounidenses muy majos que nos invitaron a su furgo a tomar algo y charlas por la noche. Estos son los mejores regalos del camino.
🌡️ Umpqua Forest, el placer de las aguas termales en medio de un gran bosque
Abandonamos con mucha pena la costa de Oregón, porque ha sido un gran placer vivirla a bordo de La Nopalita. El Umpqua Forest nos cae de camino a nuestro próximo parque.
- La zona del oeste ha sufrido incendios recientemente y da un poco de pena ver tantos kilómetros de árboles quemados. Es una zona con muchas cascadas, aunque nosotros no paramos en ninguna.
- The Atom Bistro & Café. Donde sí paramos fue a desayunar. Un mocha, un burrito y unas pancakes XXL por 26 dólares, propina incluida. Rico, pero no memorable. El sitio es muy agradable para un rato de trabajo y con los baños relucientes.
- Umpqua Hot Springs. Lo que iba a ser «un bañito y seguimos», se convirtió en una tarde a remojo. Son naturales y gratuitas, pero en época de verano lo mejor es ir a primera hora porque, obviamente, se llenan. Hay de varias temperaturas, desde ardiendo las de arriba hasta templadas las más bajas. Una parada muy recomendable.

🧘🏻♀️ Diamond Lake, un rincón de paz y furgoperfecto
A las puertas del Crater Lake por el lado norte, está ubicado este lago. Es una zona muy tranquila. Se puede dormir en camper en lo que creemos que fue un camping hace unos años. Está muy poco transitado por lo que tienes un trocito de bosque para ti solo sin problemas.
- En el camping puedes ducharte con agua caliente y con una presión tremenda por un donativo de 1 dólar (como siempre, no hay vigilancia, en USA son muy confiados para esto).
- La cobertura es floja, pero suficiente para estar conectados.
A pesar de que todo este recorrido no pasa por ningún punto mundialmente conocido o muy famoso (o quizá gracias a eso) lo pudimos disfrutar con calma, explorando bien los lugares y siendo muy conscientes del privilegio de conocer esta naturaleza tan exuberante. Sin duda, los mejores momentos no aparecen en ninguna publicación de instagram ni en ningún blog. Te los encuentras siempre por el camino. ¡Seguimos en marcha!




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