Visitar lugares de los que no tienes referencias tiene un punto de emoción extra. Y el estado de Washington era un misterio para mí y, además, entramos en él a lo grande. Por el enorme puente que lo separa de Oregón, el Astoria-Megler, de más de 6,5 km de longitud. Le llaman “el estado verde” y lo demuestra en cada kilómetro. En Washington se encuentran 2 grandes paraísos, uno más conocido que otro: el Olympic National Park y el Quinault Lake.

1. 🏕️ Quinault Lake, silencio y verde infinito
Esta zona es perfecta para tomarla como sede por unos días. No es tan turística, cuenta con unos bosques húmedos espectaculares y con todos los servicios necesarios para la vanlife. Hemos aprovechado la tranquilidad de su pequeña biblioteca para trabajar, con un rincón para dormir varios días muy especial, justo en la entrada del Colonel Rob Trail.
- Hemos estado en la parte sur, por la South Road, porque la del norte está cerrada por mantenimiento. En esta zona no es Olympic National Park, sino Olympic National Forest.
- Ruta Quinault Rainforest Trail: es muy cortita, de 0,5 millas (no llega a 1 km), y merece mucho la pena. Es un paseo entre gigantes en el que se nota la humedad brutal que mantiene ese verdor tan brillante en todo lo que te rodea.
- Aquí puedes ver a las bananas slug, unas babosas amarillentas con motas marrones que habitan en la zona. Este fue nuestro primer encuentro (de varios) con ellas.

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- Es un buen lugar para hacer la colada. De los más baratos: 2,50 dólares la lavadora y 2,50 dólares 1 hora de secadora.
- También un buen punto de ducha caliente, justo al lado de la lavandería: 0,25 dólares cada 1 minuto.
- El árbol Sitka más grande del mundo: con unos 1.000 años de edad, 58 metros de altura y 17 metros de circunferencia, este impresionante árbol es muy accesible desde la carretera. Solo hay que andar 800 metros (ida y vuelta).
2. ⛰️ Olympic National Park: mar, montaña y kilómetros de misterio
Ya sabemos que en EEUU todo es a lo grande, y este parque es inmenso y se divide en zonas independientes. Íbamos sin expectativas porque apenas sabemos de su existencia. Y, spoiler: es uno de los mejores descubrimientos en la costa oeste de Estados Unidos.
2.1 🐡 Kalaloch beach
Nuestros primeros pasos por el Olympic National Park fueron por la costa del Pacífico, el océano que nos muestra su lado más salvaje cuya bruma se adentra en unos inmensos bosques. Si nos preguntan, nuestra definición de paraíso.- La primera parada está clara: el Ranger Visitor Center. Allí compramos la Annual Pass (80 dólares, válida para visitar todos los Parques Nacionales de EEUU durante 1 año, aunque esto en 2026… cambia!), pusimos los sellos a la postal del parque y cogimos el mapa para ubicarnos y organizarnos.
- Kalaloch Lodge. Paramos a comprar algo en su pequeña tienda (tan pequeña como cara, por supuesto, así que pan y ya está) y a dar un paseo por la playa. Llegamos hasta el Tree of life, un buen punto para hacer fotos. Al final, calentamos un poco de sopa en La Nopalita y nos quedamos a ver el atardecer desde el Lodge. El ambiente es muy relajado y hay unos bancos perfectos para despedir al sol.


- Kalaloch beach. Imprescindible ir con la marea baja para moverse entre las rocas y no parar de encontrarte con estrellas de mar y anémonas. También pudimos ver una nutria dándose un buen baño (a lo lejos, eso sí). Es un lugar muy especial, y nosotros estuvimos también un buen rato buscando entre los troncos para hacer algunas artesanías locas (¡ya tenemos toallero en la Nopalita!).
- Big Cedar Tree. Aunque el primero que ves en el camino pasó ya a mejor vida, unos metros más adelante, se ven otro par de ejemplares bien enormes. Se calcula que tienen cientos de años y el más grande, unos 1.000 años.
- Ruby beach. Seguramente la vimos con demasiada gente (estaba llena de asiáticos), a primera hora de la mañana será mucho mejor. Es de piedras gorditas y tiene infinitos troncos enormes por la orilla (sí, también tenemos troncos para hacer una lámpara para casa…).
2.2 🐌 Hoh Rainforest
Uno de los sitios más visitados del Olympic. Y se nota. De hecho, nuestra primera opción para dormir estaba ocupada. Y la segunda también. A la tercera acertamos.
- El río Hoh: su color y su fuerza son realmente impresionantes. Eso sí, nos quedamos con las ganas de ver salmones. Ni uno había.
- Lo bueno de verlo en verano es que no te molesta la lluvia o el barro, aunque seguro que tiene su encanto verlo en invierno.
- Nos dejó sensación rara por no tener más alternativas de ruta y por lo rudiosa con tantos grupos de gente. Es de esos lugares que te hace replantearte si estamos contribuyendo al turismo que criticamos. Autocrítica en modo alerta.
- RUTAS PARA HACER:
- Hall of mosses (1,3 km): imprescindible ir temprano para evitar estar en la entrada del parque durante horas, y además verlo sin aglomeraciones. Los primeros rayos de sol entrando entre los árboles repletos de musgo crean un espectáculo visual increíble.
- Spruce Trail (1,9 km): otro paseo entre árboles gigantes. Pasa por el río, un buen lugar para tomar un almuerzo.
- Hoh river trailhead (28 km solo ida): esta no la hicimos porque lo habitual es hacerla con noche en el camino. Y no teníamos material para hacerlo. Quizá es un buen motivo para volver y evitar las otras rutas más accesibles y concurridas.
La selva de Hoh es la zona más conocida y visitada de la península Olímpica. Aunque su belleza es indiscutible, en la zona de Quinault vimos bosques muy similares y estuvimos solos en muchas partes de las rutas. Viajar lento te permite ver más allá de los lugares TOP 10 de las guías, y también te hace reflexionar sobre por qué nos centramos en esos lugares. No solo disfrutamos muchísimo más los bosques de Quinault que la selva de Hoh, sino que nos pareció igualmente exuberante y brutal. Otros puntos positivos de la zona de Quinault: En definitiva, los lugares que nos marcan rara vez aparecen como principales puntos en las guías o en un reel de Instagram. El debate interno entre viajar a sitios espectaculares masificados u optar por destinos menos grandiosos pero más reales sigue ahí, pero cada vez lo pasamos peor en los lugares más turísticos. ¿Cómo llevas tú ese debate? 🧘🏻♀️ REFLEXIÓN: ¿LO MÁS TURÍSTICO ES LO MEJOR? HOH VS. QUINAULT
2. 3. 🐙 La Push
Volvemos al Pacífico. Esta zona de playa cuenta con 4 playas, además de la famosa Rialto. Paramos en Forks al supermercado y a poner gasolina (en esta zona no hay muchas gasolineras, ya nos tocó tirar de Jerry can).
- First beach: la zona es un poco decadente y con ambiente surfero. Fue el sitio donde vimos los troncos más gigantes en la playa (y también una pedida de mano).
- Third beach Trail (10,5 km ida y vuelta): de casualidad, al ver muchos coches por la noche estacionados, descubrimos que es un punto de salida para pasar varias noches en estas playas. Para bajar a la third beach son 2,3 km y a partir de ahí se conectan las playas con rutas entre las montañas. Nos animamos a ir hasta la siguiente cala, un acierto. Aunque hay que casi escalar por algunas zona, las vistas, las banana slug (las babosas), los hongos y los pajarillos hacen el camino muy ameno. Además, justo llegando a la cala de destino vimos una nutria muy cerca de la orilla durmiendo la siesta. Nos llevamos una ensalada para comer pero… se nos olvidaron los cubiertos. Nada que no se pueda solucionar con una Leatherman: ¡cubiertos de madera en 2 minutos!

- Second beach (2,6 km ida y vuelta): en esta ocasión un lugareño nos recomendó esta playa y… le hicimos caso. En marea baja es una verdadera belleza. Además de poder ver cientos de anémonas y estrellas de mar, las enormes rocas en el mar y esa bruma característica de la zona crean un escenario muy especial.
⏰ Datos prácticos en la zona de playas La Push
- En esta zona es muy difícil conseguir cobertura. Solo en la costa de las playas 2 y 3 se consigue un punto.
- Lugar para trabajar con wifi: la biblioteca de Forks.
- Supermecado: Forks Outfitters. No tiene precios baratos, pero es de lo mejor y más asequible de la zona. 2 pimientos por 7 dólares vs 1 lechuga de hoja de roble por 1,29 dólares. Obviamente, compramos 2 lechugas y 0 pimientos.
Un gigante de 2 metros y más de 100 kilos que se mueve por los bosques y emite sonidos parecidos a los de un oso. Son varias las personas que afirman haberlo visto. La fiebre del Bigfoot comenzó a crecer en el siglo XIX, y se afianzó en el siglo XX, con las primeras imágenes que captaban a estos extraños seres. Uno de los vídeos más famosos es el de Bob Gimlin, que grabó por casualidad en 1967 unas imágenes que, aún hoy, siguen siendo vistas y analizadas por miles de personas. Nosotros hemos estado durmiendo muchos días en el bosque y, de momento, por La Nopalita no ha aparecido.🦧 LA LEYENDA DEL BIGFOOT
La península Olímpica es un tesoro natural en el que parece que los humanos hemos encogido. Al lado de sus grandes árboles y sus playas kilométricas realmente te sientes diminuto. Ojalá se conserve esa naturaleza indómita y la podamos disfrutar mucho tiempo más.
Aún quedan más sorpresas del Olympic National Park… continuará. (Spoiler: se viene oso!).









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